Mercado de fertilizantes: algo más que tensión por un cuello de botella logístico

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La marcada volatilidad del conflicto geopolítico entre los Estados Unidos, Israel e Irán consolida una inevitable tendencia al alza de precios.

Por Guillermo D. Rueda

Al convivir en una gran aldea global, como se ha definido al mundo desde tiempos contemporáneos, no es menor el dato que surge como consecuencia del conflicto bélico en Medio Oriente (por decirlo respecto de una afectación en general y, luego, particularizarlo sobre el sector agropecuario).

Los registros de importación de fertilizantes —un insumo clave para la producción agrícola— indican que en 2025 los países hoy afectados por la crisis del Golfo Pérsico proveyeron el 35 % de los nitrogenados (urea y UAN) y el 2 % de los fosfatados (MAP y DAP) que ingresaron a la Argentina. El impacto no podría ser más directo (y preocupante) en función del futuro.

De acuerdo con el análisis de Jeremías Battistoni, del área Comercial de Insumos de AZ Group, el recrudecimiento de las tensiones y las trabas a la navegación en el Estrecho de Ormuz afectan volúmenes críticos para el agro mundial, ya que el 34 % de las exportaciones globales de urea; el 23 % del DAP y el 12 % del MAP se ven comprometidas por este cuello de botella. Y a esto se suma, incluso, el encarecimiento directo del gas, el petróleo y los fletes internacionales.

En este contexto, los valores de referencia reflejan la tensión: la urea FOB Medio Oriente se ubica en 665 dólares por tonelada, tras un salto abrupto de U$S 180 T en apenas un mes. Por su parte, el MAP (FOB Golfo de México) alcanzó los U$S 656 T, mientras que en Brasil los valores ya se posicionan en U$S 790 T.

En el trabajo se detalla que, durante este mes de febrero, se registraron importaciones por volúmenes mínimos (36.000 toneladas de urea y 19.000 de MAP), que responden a la estacionalidad habitual.

“Sin embargo, el fuerte salto en los valores internos le puso un freno a las compras anticipadas: el precio de referencia para la urea en puerto alcanzó los U$S 847 T, lo que representa un incremento mensual del 53 %”, admitió Battistoni (la última semana).

En cuanto a los fosfatados, señaló que el mercado presenta una tendencia alcista más sostenida y estable, pero no menos costosa, con el MAP posicionándose en torno a los U$S 925 T en puerto.

“A pesar de que la ventana de tiempo se agota y los requerimientos de los cultivos de primavera comienzan a presionar la demanda, la mayoría de los actores locales opera con extrema cautela.

En el lado positivo, la suba del precio del trigo a cosecha y la disponibilidad de líneas de financiación ayudan a que las relaciones de compra, aunque castigadas, sigan bajo análisis por parte de los productores”, explicó el analista.

¿Existe un plan B para la Argentina? Lo cierto es que el país, que en Ingeniero White posee desde 2001 la planta de Profertil, que genera 1.320.000 toneladas anuales de urea y 790.000 toneladas anuales de amoníaco para un abastecimiento de entre el 50 y el 60 % del mercado local, enfrenta el desafío de reemplazar a sus proveedores tradicionales del Golfo Pérsico en un mercado donde grandes consumidores, como los Estados Unidos, están explorando opciones en la región —Venezuela es una alternativa— para evitar los sobrecostos logísticos.

Ante este escenario de escasez, otras grandes potencias globales han tomado medidas drásticas. En tal sentido, China reforzó las restricciones a la exportación para blindar su mercado interno y priorizar el abastecimiento propio e India postergó licitaciones de compra (aunque la necesidad de reponer stocks en el corto plazo le pondrá un límite a esa espera).

El marco de toda esta problemática es la inestabilidad de Medio Oriente, cuyo escenario no tiene una eventual fecha de conclusión (más allá de las consecuencias posteriores que dejará) que deposite la paz a un sitio estratégico de la economía mundial.(LN)

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